ELECCIONES en Mexico…

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Elecciones oaxaqueñas y constituyente en la CDMX
Guillermo Almeyra
Los representantes políticos son hoy sirvientes de nivel bajísimo que se limitan a ejecutar las órdenes del sector financiero y de los dirigentes de las empresas principales.
Después del apoyo del Ejército Zapatista deLiberación Nacional (EZLN) a los maestros de las secciones de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE)que libran una dura, tenaz y heroica lucha, sobre todo en el sur y centro del país, así como de la resolución de los maestros oaxaqueños de dar un sufragio de castigo al gobierno y a los partidos del régimen votando por Morena, sólo un ciego no verá que el centrosur vive un proceso de radicalización y polarización de clase que es sumamente agudo.
También es evidente que la descomposición del capitalismo y del semi-Estado mexicano se acelera aún más en el resto del territorio nacional, como revelan los escándalos y delitos gravísimos que se suceden diariamente.

Es visible igualmente que no padecemos sólo un presidente represor, inculto y sádico que, como gobernador, ya había demostrado en Atenco cuál sería su política, ni tenemos que soportar solamente un gabinete de ignorantes y prepotentes, mentirosos y cínicos de una vulgaridad y mediocridad sin precedente, que no vacilan en violar las leyes y pisotear la Constitución.

Sufrimos en realidad –como todos los trabajadores del mundo e incluso más que ellos– los efectos de una fase del capitalismo senil que ya no puede mantener ni siquiera la fachada de una democracia fingida ni producir estadistas como los de hace 60 o 70 años. Aquéllos, independientemente de su orientación y de su pertenencia de clase, tenían inteligencia y talla política, como Georges Clemenceau, Franklin D. Roosevelt, Winston Churchill, Charles de Gaulle o, en nuestros países, Lázaro Cárdenas, Juan D. Perón y los cubanos Antonio Guiteras o Fidel Castro.

Si en Francia gobierna hoy un enano político reaccionario como François Hollande, en Italia un Matteo Renzi, en España un Mariano Rajoy y en Estados Unidos podría ser presidente un Donald Trump, no es de extrañar si en los países latinoamericanos lo hacen equipos de aventureros clasemedieros corruptos como los Kirchner o representantes igualmente infradotados, ladrones y corrompidos como los que forman los gabinetes de Macri en Argentina o de Temer en Brasil.

Los representantes políticos son hoy sirvientes de nivel bajísimo que se limitan a ejecutar las órdenes del sector financiero y de los dirigentes de las empresas principales.

En la medida en que cada vez menos personas dirigen cada vez menos compañías que controlan la economía, en el otro polo social se concentran más la pobreza, la miseria y, por consiguiente, la rebelión.

De ese modo los gobiernos del siglo XXI cuentan hoy menos con el engaño, la ideología y la dominación cultural, y cada día dependen más, en cambio, de la anulación de los derechos laborales y democráticos y de la violenta opresión, y contando con ella roban, mienten y hacen públicamente con toda impunidad lo que sus antecesores debían esconder y enmascarar.

Para el capital no hay piso ni límite para la explotación y la corrupción. Sólo la resistencia de los trabajadores fija hasta dónde pueden los capitalistas y sus gobiernos anular derechos o aumentar su tasa de ganancia haciendo caer los salarios reales.

En México, por ejemplo, el salario mínimo diario supera muy poco los 70 pesos, mientras un estadunidense cobra por el mismo trabajo 7.15 dólares la hora (es decir, más de mil 30 pesos mexicanos por ocho horas, o sea, cerca de 150 veces más), y mientras en México para comer una hamburguesa hay que trabajar cinco horas, en Argentina trabajan sólo una.

Las cifras diferentes expresan sobre todo, aunque no únicamente, el distinto grado de resistencia y organización de los trabajadores.

Por eso es excelente e indiscutible el artículo en La Jornada de Luis Hernández Navarro sobre los maestros oaxaqueños en lucha, en el que recuerda a la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO), que fue uno de los momentos más importantes de la autoorganización, la autonomía y la conciencia política de los trabajadores oaxaqueños.

La lucha actual de la CNTE en Oaxaca se apoya en efecto en la experiencia de la APPO; es su continuación y de ella saca fuerzas.

La historia de los explotados de Oaxaca y del país marcha del brazo con las maestras y maestros que combaten hoy, tal como Emiliano Zapata y su ejército del sur lo hicieron en 1994 en Chiapas, donde sin embargo durante la Revolución mexicana el zapatismo moreliano no tenía influencia.

El apoyo del EZLN y de grandes contingentes de estudiantes y otros sectores urbanos a los maestros de la CNTE va más allá del respaldo a la lucha ejemplar que éstos mantienen en defensa de la educación popular, porque ese sostén busca mantener los derechos sindicales y democráticos en general y derrotar una política y a la gente que quiere aplicarla.

Ni el EZLN es electorero ni lo son tampoco los militantes de la CNTE que llaman a votar por Morena, no sólo porque esta agrupación es la única que los apoya en su combate, sino sobre todo porque es la única que no trabaja para el gobierno de las trasnacionales y del gran capital. Esas organizaciones combaten como en las calles también en las urnas contra la política capitalista.

En la Ciudad de México el gobierno impuso una falsa Asamblea Constituyente que no es soberana y estará constituida por seis delegados elegidos por Enrique Peña Nieto, otros seis por Mancera, 14 por la Cámara de Diputados y otros 14 por los senadores, lo cual le asegura anticipadamente al gobierno una representación servil de 40 por ciento.

Esa asamblea es espuria, ilegítima, pero también en ella, en mi opinión, y ante la lamentable ausencia de una lista de la Organización Política del Pueblo y los Trabajadores (OPT), es necesario utilizar el sufragio como si se arrojase una piedra contra la opresión, votando críticamente la única fórmula anticapitalista y feminista –la número 5 (Sergio Moissen y Sulam Estrada)– a la que auguro una buena elección.

La reaparición del Santo Niño de la APPO

 

                                 

  • ¡Milagro! El Santo Niño de la APPO reapareció en Oaxaca. Dentro de una urna, con el paliacate rojo cubriendo su rostro, la boina negra con una estrella roja de cinco picos sobre su cabeza, cuerpo de resina, y una bazuca de tubos PVC en la espalda, encabezó la multitudinaria marcha del magisterio y los padres de familia del pasado 27 de mayo.
    No iba solo. Con él, resurgió, también, la Virgen de las Barrikadas, que tantos milagros hizo al movimiento de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO) en 2006 y 2007.
    Representación del ícono guadalupano en blanco y negro, la madona proletaria se cubre el rostro con una máscara antigases, mientras de su cuello cuelga un collar de púas, y en su manto arden varias llantas.
    Desautorizadas por la jerarquía eclesial, estas imágenes han retornado como puente herético entre el actual movimiento magisterial-popular y el que en 2006 cimbró los cimientos de la sociedad y la clase política oaxaqueña exigiendo la salida del gobernador Ulises Ruiz.
    No es exageración comparar ambos acontecimientos. Desde el pasado 15 de mayo, la protesta docente en Oaxaca se ha convertido en un huracán que suma a su paso la inconformidad popular con vigor y radicalidad creciente. En casi todas las regiones del estado se suceden, día a día, marchas multitudinarias de padres de familia en apoyo a sus profesores.
                                                
    La hazaña de reavivar y relanzar la lucha de los trabajadores de la educación de Oaxaca es, por supuesto, obra de la capacidad de resistencia de docentes mismos. Pero su conversión en una fuerza popular es resultado del pésimo cálculo de sus enemigos. La inescrupulosa ofensiva contra la sección 22 desde el golpe de mano en el Ieepo, la militarización de la capital del estado, el encarcelamiento de algunos dirigentes sindicales y el anuncio del despido de casi mil 400 maestros lanzaron a los padres de familia del lado de los docentes. La ofensiva gubernamental tuvo un efecto bumerán.
    Simultáneamente, la campaña electoral en curso, en la que candidatos y partidos han protagonizado una incruenta guerra de lodo, ha dejado muy mal parados al gobernador Gabino Cué, a Enrique Peña Nieto y a la mayoría los aspirantes a gobernar la entidad. Ante los ojos de la población, el rey y su corte han quedado desnudos. Y los beneficiarios directos de este escandaloso espectáculo han sido, de rebote, los maestros.                                                           

               

    Más intensa que en Oaxaca es la revuelta en curso en Chiapas. El pasado miércoles 25 de mayo por la noche, la población de Chiapa de Corzo expulsó por la fuerza a los policías federales (PF) que se hospedaban en el hotel La Ceiba. Indignadas por la represión a los maestros, gritando ¡asesinos!, más de 2 mil personas resistieron las descargas de gases lacrimógenos que los uniformados les dispararon, hasta que lograron correrlos de la ciudad.
    El mismo 25 de mayo, pero horas antes, cuando en las calles de Tuxtla Gutiérrez la PF cargó contra los piquetes de maestros, la población salió a defenderlos. Espontáneamente, les ofrecieron agua, refrescos, alimentos y protección. No fueron pocos los pobladores que, arriesgando su integridad física, increparon o enfrentaron directamente a los agentes desde la retaguardia. Enardecidos, miles de ellos sumaron a las ya de por sí numerosas manifestaciones de los docentes.
    Las protestas en la entidad crecen cada día.
    El cabildo de Tonalá demandó establecer una mesa de negociación y cesar la represión. Este lunes 30, los transportistas pararon y este martes profesores y padres de familia tomarán buen número de presidencias municipales.
    Los maestros chiapanecos se han convertido en galvanizadores del enorme descontento que existe en el estado. Hasta un amplio grupo de pequeños y medianos empresarios, a quienes el gobierno estatal no ha pagado servicios y obras, se ha sumado a sus movilizaciones.
    El EZLN expresó públicamente su solidaridad a la causa de los mentores (http://goo.gl/bkWESM).
    Oaxaca y Chiapas son las entidades donde la insurgencia magisterial se ha imbricado masiva y profundamente con amplios sectores populares. Y donde existe el mayor peligro de que se produzca una explosión de descontento popular incontrolada. Pero distan de ser las únicas. Como se ha visto en Michoacán y Guerrero, en casi todo el país los docentes han efectuado todo tipo de protestas contra la reforma educativa.

 

EL SUPUESTO MAESTRO DE 

Aurelio Nuño Productions

El profesor Octavio Estrada Martínez se hizo famoso el pasado 17 de mayo. Maestro en la escuela primaria Leona Vicario de la ciudad de Oaxaca, fue el único docente en negarse a suspender labores en su plantel. Su fotografía, impartiendo clases en la calle, fue reproducida en primera plana de cinco diarios nacionales.
Esa noche, el secretario de Educación Pública, Aurelio Nuño Mayer, conversó por videollamada con el profesor Estrada. El funcionario le transmitió las felicitaciones del Presidente de la República, por su valor, civismo y compromiso con la educación.
                                     

                                        

Sin regatear elogios, Nuño Mayer dijo a don Octavio que él era un modelo de lo que se quiere en la educación para los niños, y agradeció su actitud de valentía. Es usted –añadió– un ejemplo de lucha, un símbolo que ha conmovido a la sociedad. Y, ya encarrerado, lo invitó a que lo visitara en sus oficinaspara conversar sobre sus 30 años de servicio.
En su afán por inventar un héroe que defienda la reforma educativa, el secretario pasó por alto algunos pequeños detalles de la trayectoria profesional del maestro Estrada Martínez. Por ejemplo, que no está titulado, no cuenta con cédula profesional, ni domina metodología de enseñanza alguna.
También ignoró algunas sorpresas del historial laboral del prócer. Entre otros, que de los 30 años que tiene en el servicio, sólo estuvo frente a grupo 15. El resto del tiempo se desempeñó como auxiliar técnico, con frecuencia supervisando personal de intendencia. Y es que el profesor Estrada fue corrido de varias escuelas en las que trabajó por sus constantes inasistencias. Su grave problema de alcoholismo le acarreó frecuentes conflictos con los padres de familia de varios centros escolares de la zona 07 de Ocotlán y de la 98 de la colonia Maestros. Incluso fue acusado de utilizar indebidamente el dinero de los libros de un taller de la zona 98.
                                             
Hacer de un maestro no recibido, con problemas de alcoholismo, faltista, sin credenciales profesionales y traidor a sus compañeros un ejemplo educativo no es un hecho casual, sino parte de la estrategia mediática para desacreditar el paro magisterial. Los grandes montajes propagandísticos en los medios de comunicación estilo Genaro García Luna han sido el sello de la gestión de Aurelio Nuño desde que llegó a la SEP.
Esos montajes son fabricados como si se tratara de una campaña electoral de contraste. Y son protegidos por la fuerza del Estado. Cuando un joven universitario fotografió a un grupo de elementos de la Gendarmería Nacional que sirven de escoltas a Octavio Estrada, fue encañonado y amenazado con dispararle por uno de gendarmes (véase la grabación de los hechos en el portal Oaxaca Informada).
                                       
La invención de don Octavio como héroe tuvo, sin embargo, un efecto bumerán, pues puso en entredicho las cifras sobre la extensión del paro dadas por el secretario de Educación. En un tuit del 20 de mayo, Nuño Mayer informó que en Oaxaca abrieron 99.5 por ciento de las escuelas, en Guerrero todas, en Michoacán 97.2 por ciento y en Chiapas 96.8 por ciento. El absurdo es evidente. De ser ciertos esos porcentajes ¿por qué cinco periódicos nacionales se interesaron en publicar en su primera plana un hecho tan intrascendente? ¿Por qué destacar que un docente dio clases cuando –según el secretario– la abrumadora mayoría lo hizo?
El sinsentido de la situación tiene una explicación sencilla. Las cifras de Aurelio Nuño son falsas. Son propaganda para desacreditar el paro magisterial ante la opinión pública, presentarse como vencedor de la disidencia magisterial y candidato a la Presidencia. Son mentiras similares a las que ya usó al informar sobre la evaluación al desempeño docente (http://goo.gl/FSPb3Y, http://goo.gl/IxNhLO yhttp://goo.gl/VsNI1F).
Múltiples evidencias desnudan el embuste oficial. La suspensión de labores en Chiapas, Oaxaca y Michoacán es casi total, en Guerrero está muy extendida (sobre todo en la región de la Montaña), y en otras entidades es desigual. Sin exagerar, Chiapas está al borde de una sublevación. El fracaso de la segunda ronda de exámenes en Michoacán fue tal que la secretaria de Educación de la entidad, Silvia Figueroa Zamudio, consideró que se debe buscar una tercera oportunidad para que los maestros que no realizaron la evaluación docente la puedan llevar a cabo.
                                    
 Que las autoridades hayan tenido que desalojar por la fuerza a los profesores democráticos de sus campamentos en la Ciudad de México en dos ocasiones, y trasladarlos contra su voluntad a sus estados, es evidencia de que las cosas no marchan como el secretario de Educación dice. ¿Por qué violentar el derecho de libre tránsito, de manifestación y de expresión, tal como lo hizo la Policía Federal protegida por la oscuridad de la noche, si todo está bajo control y los mentores están derrotados?
Las detenciones de maestros, los despidos, los desalojos de plantones que no obstruyen vías de comunicación, los montajes mediáticos llenos de mentiras, son un regreso al peor autoritarismo gubernamental. Llamar diálogo –como hizo la Secretaría de Gobernación– a un acto represivo e intimidatorio, en el que más de mil policías subieron a maestros en autobuses contra su voluntad, violaron sus garantías constitucionales y amenazaron con ejecutar órdenes de aprehensión contra algunos, es, por decir lo menos, un abuso del lenguaje.
A comienzos de la década de 1980, los gobiernos del PRI pusieron en marcha acciones similares contra la CNTE. Sin embargo, no lograron frenar su lucha. Por el contrario, una y otra vez la secretaría de Gobernación se vio obligada a negociar con la insurgencia magisterial soluciones al conflicto. Nada indica que en 2016 estas medidas represivas vayan a tener éxito. Por el contrario, es muy probable que compliquen aún más las cosas.
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