La madre para los mexicanos, ¿qué significa?

Sara García. En el cine mexicano representa la figura materna de la mujer fuerte y tierna al mismo tiempo.

informador.com.mx/cultura

ESPECIAL

Una visión sobre la figura materna vista desde la historia, el cine y la literatura

GUADALAJARA, JALISCO (09/MAY/2014).- Unas veces abnegada; otras, fuerte y protectora, la madre para los mexicanos ha sido abordada desde diferentes arquetipos en la cultura nacional; sobre todo en la historia, el cine y la literatura.

Crucialmente existen dos momentos que indican su relevancia en la historia de nuestro país, comenta la historiadora Alicia Padierna.

“Desde tiempos prehispánicos se manifestaba un gran respeto por la figura de la madre, aquella que simbolizaba la fertilidad, la comprensión y el amor fraterno, dentro del inconsciente colectivo. Es así que los aztecas tenían a “Tonantzin”, diosa que se relacionaban con la tierra y la fertilidad. Aún en el tiempo de la conquista, se le dio continuidad a esta figura, haciendo sincretismos y sustituyéndola por la “Cuatlalupetl” o Guadalupe como se le terminó conociendo.  “Hoy en día se le conserva como la madre protectora de los mexicanos, la que nos ayuda en momentos de dificultad, y no es para menos, siendo que el 80 % de los mexicanos no sólo se dice ser católico, sino Guadalupano”.

“He ahí la proyección de la importancia de la figura materna en un símbolo religioso. Precisamente, a la madre se le tiene en un lugar sagrado, inmaculado, intocable, santo. Guadalupe vino a juntar creencias y pueblos, unificando ideológicamente a un nuevo México, siendo ella ahora la representación de la patria.”, finaliza Padierna. Por su parte, el arqueólogo Eduardo Merlo, investigador del INAH, destacó que la madre fue el centro de la sociedad prehispánica y que “alrededor de ella se disponía, se repartía y se decidía el destino de la familia, y de la organización social”. Simbólicamente, el hombre gobernaba, pero la mujer estaba en el centro.

EN LA LITERATURA
Mujeres de 10 letras

En las letras mexicanas no es complicado encontrar personajes maternos que desafían el arquetipo de mujer abnegada y sufrida que gusta mucho retratar el cine .  Es decir, en los libros predominan más personajes incómodos o ausentes. Al respecto comenta Martha Robles, maestra en letras hispánicas, “sin darle muchas vueltas, la literatura han servido como exorcista de los demonios propios de los autores”.

“En las letras nacionales es más sencillo hallar mamás incómodas como la que aparece en el poema ´Nocturno a Rosario´ de Manuel Acuña en donde se menciona ´En medio de nosotros, mi madre como un Dios´ o el caso de  “Pedro Páramo” donde la madre manda a su hijo a Comala para que cobre caro el abandono en el que los tuvo el padre… Sin duda, una muerte segura. En este caso no es necesario darle muchas vueltas, esta progenitora representa la figura de la venganza del rencor”, explica Robles.

“Sin duda alguna, la presencia de personajes maternos dentro de los libros  mexicanos muestran posiciones encontradas, pues algunos escritores consideran que la figura de la madre en nuestras letras es ínfima; incluso, se habla de una notable ausencia”.

Por ejemplo, Carmen Boullosa reflexiona que dentro de los libros mexicanos es más fácil encontrar una madre “mala” que una tierna y comprensiva o en su caso, una figura ausente tal y como lo retrata en sus obras “Mejor desaparece” y “Antes”.

LA VERSIÓN DEL SÉPTIMO ARTE
Madres de película

Uno de los sectores que más ha explotado la figura materna  es  el cine y más el de Ismael Rodríguez. En su filmografía, Rodríguez incluyó a las madres como pilar en muchas de sus películas, como una especie de parodia-homenaje en la que nos podía conmover tanto como nos podía hacer reír.

Por ejemplo, en “Los tres García” y “Vuelven los García” (ambas de 1947), Sara García interpreta a Doña Luisa García viuda de García, la abuela y pilar de la familia García; una mujer calzonuda, de carácter recio y hecha para ordenar.

El otro lado de la moneda, en la filmografía de Ismael Rodríguez, lo vemos en “La oveja negra” (1949) y “No desearás la mujer de tu hijo” (1950) en ambas, Rodríguez dibuja a la típica madre abnegada que está dispuesta a sacrificar todo, incluyendo su dignidad, para tapar todas las infidelidades de su marido, mal vistas por la conservadora sociedad de esa época.

En contraste a los prototipos anteriores, el cine mexicano también mostró la otra cara de la maternidad como sucede en “Los olvidados” de Buñuel. En la película Stella Inda es la madre sensual y llena de hijos que prefiere tener encuentros eróticos con “El Jaibo” (Roberto Cobo) antes que cuidar a sus hijos.

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