MEXICO Y LA RIQUEZA DEL 0.1%

MÉXICO: LA RIQUEZA DEL 0.1%

MARIO ARRIAGADA CUADRIELLO
El .12% más rico se acerca peligrosamente a concentrar el 50% de la riqueza neta individual disponible en todos los hogares mexicanos. Dos mil quinientos individuos ultraricos (.oo2%) concentran más de 20% del total. Si en Estados Unidos el 1% acapara el 42% de la riqueza total, en México el 0.1% amasa una proporción similar.

Torre Mayor - 2010.09.10

La riqueza individual que se acumula en los hogares es un factor crucial para lidiar con los impredecibles de la vida: desempleo, enfermedades, calamidades ambientales  o, simplemente, resolver mejor los costos de episodios naturales como el embarazo y la vejez.

Por otro lado,  también ayuda a financiar inversiones mayores, así como mejorar la calidad de vida y, sobre todo, las oportunidades disponibles para los miembros del hogar. Hace posible que esos individuos emprendan negocios de escala mayor o con más valor agregado y, de muchas maneras, reproduzcan privilegios de todo tipo. Por eso facilita que los ricos de hoy sean los ricos de mañana.

La desigualdad en el ingreso corriente de los hogares es una variable que se debate con frecuencia; no obstante, la concentración de riqueza individual en los hogares es un factor que solía revisarse menos pero que también tiene enormes consecuencias sociales. ¿Cuál es el estado de la concentración de la riqueza individual en México?

Ya sabemos que el ingreso trimestral promedio de los hogares mexicanos ha pasado por años difíciles y disminuyó 11.88%, en términos reales, entre 2008 y 2012. Este tipo de cifras nos las hace saber regularmente una de las meticulosas encuestas del INEGI: la ENIGH. El ingreso trimestral promedio de los hogares cayó de 43,124 pesos a 38,000 pesos en tan solo cuatro años.

Sin embargo, a pesar de la caída de los ingresos promedio de millones de hogares mexicanos (especialmente de aquellos que se encuentran por encima de la línea de la pobreza) y del estancamiento del salario mínimo durante más de dos décadas, la riqueza individual de los más pudientes se ha seguido concentrando. Es una tendencia contrastante, sobre todo en un país cuya economía crece poco.

Los datos aún no se conocen con suficiente precisión, pero ya existen estimaciones sistemáticas que ofrecen un buen panorama. Por ejemplo, en su último reporte sobre riqueza global, Credit Suisse calcula que el número de millonarios en México aumentará significativamente. Se reporta que, en 2014, había un total de 172 mil millonarios (en dólares) y que habrá 271 mil en 2019. Esto representaría un aumento en el número de millonarios del 59% en tan solo cinco años.

La consultora global CapGemini, en su propio reporte de 2013, informó que tan solo en 2012 los millonarios mexicanos crecieron 6.6 por ciento.

En otro reporte, WealthInsight afirma que en 2012, en México, entre el total de 145 mil millonarios, había 2,540 individuos considerados como “multimillonarios”. Este subgrupo está definido por esa firma como aquellas personas con una fortuna personal (activos financieros y materiales) superior a los 30 millones de dólares, sin contar el valor de sus residencias principales.[1]

Juntos, los millonarios amasaron una fortuna personal de 736 mil millones de dólares. Es decir, el .12% más rico  de la población concentró el 43% de la riqueza individual total. Por su parte, los 2,540 multimillonarios mexicanos, amasaron una fortuna personal combinada de 364 mil millones de dólares o 21.2% del total. Estos 2,540 individuos representan el .002% de la población total del país.

La organización explica que, al poseer el 43% de toda la riqueza [individual], la concentración de la fortuna de los millonarios mexicanos “se encuentran muy por encima del promedio global de 29%”.

Si en Estados Unidos el 1% más rico acapara el 42% de la riqueza total, en México, el 0.1% amasa una misma proporción.

Una variable geográfica acompaña esta tendencia hiperconcentradora. Junto con Moscú y Seúl, la ciudad de México tiene una de las tasas más altas de concentración de millonarios del mundo. En el Distrito Federal habita una proporción superior al 70% de los millonarios del país, mientras que el Londres es del 41%, en Tokio es del 21% y en Nueva York del 7%.

En los países donde existe un sistema de protección social universal, donde los mecanismos de movilidad social y de acceso al CRÉDITO productivo no se encuentran fracturados, y donde los bienes públicos están mejor distribuidos, la concentración de la riqueza personal no deja de importar, pero importa menos. En México no existen esas condiciones y se le suman estructuras de mercado monopólicas, con altas barreras de entrada, cero impuestos a la herencia y un desempeño fiscal insuficientemente progresivo.

Por eso sorprende poco que, en sus proyecciones, WealthInsight calcule que la riqueza combinada de los multimillonarios mexicanos ( el .002%) crecerá hasta alcanzar 525 mil millones de dólares en 2017. Esta figura los colocaría en posesión de algo menos de un tercio del total de la riqueza individual acumulada en los hogares del país. Los millonarios (el 0.1%) podrían llegara  acumular la mitad. Es una cifra alarmante para estándares mexicanos; también cuando se le compara con el resto del mundo.

Los datos y las circunstancias pintan un panorama en el que ya no importa si queremos o no que los multimillonarios mexicanos de hoy sean los multimillonarios de mañana. Han acumulado suficiente riqueza individual. Lo van a ser.

Lo que importa a estas alturas es preguntar por los daños que ocasiona este grado de concentración de la riqueza, si acaso esa tendencia se puede empezar a revertir y cómo.


[1] CREDIT Suisse, por su parte, define “el valor neto o la ‘riqueza’ como el valor de los activos financieros y los bienes materiales (especialmente los bienes raíces) que poseen los individuos en un hogar, menos las DEUDAS. Es decir, toda la riqueza que un hogar podría accesar de vender sus bienes y activos. Se incluyen los fondos privados destinados para pensiones pero no los públicos. Se excluye el capital humano, así como los activos y deudas de propiedad estatal que son difíciles de asignar a los individuos”  (Global Wealth Report 2014, p.13).

[2] Fe de errata – En la publicación original había una errata en la que se estimaba que el 43% de la riqueza estaba en manos del .002% de la población, la cifra correcta es .12%


(Mario Arriagada es internacionalista por el Colegio de México y politólogo por la London School of Economics. Miembro de Democracia Deliberada.)

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