MADRES ENCABEZAN INDIGNACION

Encabezan madres indignación nacional

Con sus caravanas por varios estados del país y la protesta en el Zócalo capitalino, mujeres de Ayotzinapa, Guerrero, convocaron a unir la lucha por las personas desaparecidas.

La caravana “Julio César Ramírez Nava” recorrió varios municipios de Guerrero hasta el Distrito Federal.

La caravana “Julio César Ramírez Nava” recorrió varios municipios de Guerrero hasta el Distrito Federal. (César Martínez López, enviado/Cimacnoticias)

Ayotzinapa, Guerrero

Como no ocurría hace años, el legítimo reclamo social por la desaparición de 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa, Guerrero, tuvo la fuerza contundente para unir diversas causas en demanda de justicia y contra la impunidad.

Y son las madres de los jóvenes —que para la cuestionada PGR ya habrían sido asesinados— las protagonistas de esta lucha que ha unido el hartazgo de estudiantes, y de las familias de las víctimas de feminicidio, la violencia de género y la desaparición…

El reclamo converge en un grito de alto a la corrupción y a la incapacidad de un Estado que no castiga el crimen y no repara el daño a la población agredida en sus Derechos Humanos (DH).

Todo eso y más se vio durante el recorrido por varios estados y su conclusión en el Zócalo capitalino de las tres caravanas que conformaron la “Brigada nacional por la presentación con vida de los 43 normalistas de Ayotzinapa desaparecidos”.

Cimacnoticias acompañó el trayecto de la caravana “Julio César Ramírez Nava” (nombre de uno de los tres estudiantes asesinados el pasado 26 de septiembre en Iguala), que el 15 de noviembre salió de la Escuela Normal Rural “Raúl Isidro Burgos”, en Ayotzinapa, para recorrer caminos de terracería y visitar los municipios de Tlapa, San Luis Acatlán, Ayutla de los Libres, Tecoanapa, Zihuatanejo, Atoyac y Acapulco, todos ubicados tanto en la Montaña como en la Costa Chica guerrerense.

Su última parada: el Distrito Federal, donde el jueves 20 de noviembre, aniversario de la Revolución mexicana, las tres caravanas confluyeron para marchar junto con miles de estudiantes e integrantes de organizaciones sociales, feministas, sindicatos y de defensa de los DH.

APOYO

María Olivares, madre de uno de los 43 jóvenes desaparecidos, explicó que el objetivo de las caravanas fue “visitar las entidades hermanas para agradecer su apoyo, narrar de propia voz lo que vivimos, informar a la sociedad que el gobierno federal nos está mintiendo, y exigir la renuncia de Enrique Peña Nieto, porque a estas alturas de impunidad ya no basta con la aparición con vida de nuestros hijos”.

En uno de los autobuses viajó Nestora Carrillo Ruiz, madre de Luis Ángel Abarca Carrillo, uno de los estudiantes desaparecidos, y quien durante todo el camino no se cansó de llevar en su mano derecha una lona con la foto de su hijo.

Cuando la caravana llegaba a cada una de las cabeceras municipales, cientos de personas extendían pancartas para pedir a madres y jóvenes normalistas que no desistieran de su lucha, gritaron consignas, y las acompañaron en marchas hasta los palacios municipales (algunos tomados por maestros y estudiantes en protesta por los hechos en Iguala).

A Nestora, de 56 años, no la vencieron los 31 grados centígrados del calor sofocante en el trayecto. “Se necesita valor para venir a marchar buscando a tu hijo”, le dijo una mujer que se asomó desde su casa al paso de la caravana en San Luis Acatlán.

Con su cara morena en alto y los labios en línea recta, Nestora llegaba a cada una de las plazas de los pueblos visitados, donde la gente les recibía con pancartas, pintas en las puertas de sus hogares, cazuelas con comida típica, despensas y fruta.

Durante los mítines, algunas mujeres no contuvieron el deseo de abrazar a las madres —Nestora entre ellas— para darles (con palabras o algún regalo) “fuerza para que resistan”. En Tlapa, ella advirtió: “Soy madre; yo no sé, pero si (Peña Nieto) no me regresa a mi hijo, él tendrá que responder”.

En Ayutla de los Libres (de donde son cuatro de los jóvenes desaparecidos) se dio a las familias collares de flores amarillas, tocó una orquesta del pueblo y se ofrecieron bailes regionales.

En cada poblado, al atardecer, se proyectaron videos informativos en las plazas públicas. En los intermedios, jóvenes normalistas recordaron los hechos violentos del 26 y 27 de septiembre en Iguala.

Copias de esos videos, realizados por los estudiantes de Ayotzinapa, fueron entregadas en las localidades para que se sigan proyectando.

OTRO ESPACIO, MISMA LUCHA

El jueves 20 de noviembre, tras nueve días de viajar por estados del norte, centro y sur del país, las tres caravanas llegaron al DF y también encontraron la solidaridad y la indignación expresadas por miles de gargantas.

A las 5 de la tarde, las caravanas llegaron al Ángel de la Independencia, la plaza de las Tres Culturas y el Monumento a la Revolución, donde las madres marcharon hacia el Zócalo acompañadas de estudiantes, que demandaron mejores oportunidades educativas; campesinas contra el despojo de sus tierras y defensoras de derechos humanos que cada día sobreviven a los riesgos de su labor.

Otras mujeres —cuyas hijas e hijos están desaparecidos o fueron asesinados ante la omisión del Estado— se sumaron al “repudio a la impunidad”.

Durante la marcha sobre Paseo de la Reforma, las madres de los 43 normalistas —entre ellas Nestora— y que en días pasados encabezaron marchas, dieron discursos, recibieron decenas de abrazos y caminaron con la mirada bien fija en la multitud.

Ni ellas, que viajaron durante nueve días exhaustivos en la brigada nacional, ni las madres con años de búsqueda de sus seres queridos, asomaron en sus gritos alguna muestra de cansancio.

“Es la primera vez en muchos años que estamos de acuerdo en el DF y en todo el país en no permitir más injusticias, corrupción y en estar de lado de los muertos y desaparecidos”, dijo una mujer de 56 años, que sobre Reforma esperó paciente la llegada de la caravana.

“Creo que nos sentimos culpables, porque esto debimos hacerlo hace mucho por el incendio de la guardería ABC (2009) y las mujeres asesinadas en Ciudad Juárez, o las agresiones en San Salvador Atenco, Estado de México (2006); creo que esto es una llamada de atención porque no tenemos que permitir ni una más”, enfatizó.

Desde el templete instalado en el Zócalo, dos madres (como pocas veces durante los actos públicos) tomaron la palabra. “Queremos que nos regresen a nuestros hijos porque ustedes los tienen, pero no son solo nuestros hijos, son miles de desaparecidos”, expresaron.

Madres y padres pidieron a la sociedad civil unirse en un solo movimiento para destituir al titular del Ejecutivo, y buscar a todas las personas desaparecidas en México.

Cimacnoticias: Periodismo conperspectiva de género

www.cimacnoticias.com.mx

cimac@laneta.apc.org

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