DIABLO E INFIERNO

El Infierno y el diablo no existen, son una invención de la iglesia cristiana primitiva

   

1. En el Antiguo Testamento

No hay señal alguna de cielo o infierno en el Antiguo Testamento y lo único que se menciona es de la creencia de un lugar llamado “SHE’OL”donde buenos y malos llevaban una existencia sombría y que se describe en el II Libro de los Macabeos y que solo aparece en las Biblias católicas ya que los protestante no aceptan este y otros libros del Antiguo Testamento por estar escritos en griego.

2. En el Nuevo Testamento

En el nuevo testamento Jesús habla de gehenna, no del infierno como se le entiende hoy en día. Lo cierto es que la palabra gehenna (a la que en la traducción latina de la Biblia se le añade la anotación “al fuego inextinguible”, que no figura en la original) no se refería sino a una metáfora basada en los vertederos de basura que, en tiempos de Jesús, ardían en el valle de Ge Hinnom, en las afueras de Jerusalén, identificados en época barroca con el valle de Josafat, lugar en el cual debía tener lugar el Juicio Final. Esta metáfora (como muchas otras en la bilbia) era utilizada para describir un estado personal de sufrimiento al estar alejado de Dios, pero de ninguna manera se refería a un lugar real de tortura eterna. Los antiguos cananeos habían celebrado esporádicos sacrificios de niños en el valle de Ge Hinnom, a quienes se quemaba vivos en piras, con el fin de intentar aplacar a sus dioses ante el anuncio de alguna futura amenaza o catástrofe pronosticada por los adivinos; los hebreos habían guardado memoria de tales sucesos hasta el punto de que cuando alguien actuaba mal era corriente  significarlo con la expresión “merece que le arrojen a las llamas del Hinnom” o equivalente. Cuando se tradujo gehenna por infernus, no sólo se corrompió el verdadero sentido de los textos originales sino que se sentó las bases para construir la invención dogmática que más ha aterrorizado a la humanidad del último milenio.

Hay algunas personas que sostienen que la parábola del “rico y lázaro” es una prueba de que en la Bilbia se habla del infierno, pero esto es incorrecto. En esta parábola Jesús no dijo por ninguna parte que Lázaro fuera llevado al cielo, sino al SENO DE ABRAHAM, ¿y qué es el seno de Abraham?, pues sencillamente el PECHO de Abraham, ya que el seno es el pecho. Por lo tanto, decir que Lázaro estaba en el cielo es mentira. Seguidamente Jesús dijo que el rico fue SEPULTADO y estaba en el HADES. ¿Y qué es el Hades? Para empezar, la Biblia jamás dice que el Hades sea el infierno, la palabra griega que aparece en ese pasaje es HADES, no infierno. El Hades, según la Biblia, es el “SHE’OL” de los hebreos. Por consiguiente, el Sheol-Hades es sencillamente el lugar de los muertos, es decir, el SEPULCRO, el cual está dentro de la tierra. Algunos cristianos sostienen que esta parábola, por tener un nombre propio (Lázaro) a diferecia de las otras parábolas, sería un historia verídica mas que una fábula, lo cual carece de sustento lógico. Ya ha quedado demostrado que se trata de la última de una serie de 6 parábolas. Esta parábola del rico y Lázaro empieza exactamente igual que la parábola anterior, la del mayordomo infiel, las dos parábolas empiezan así: “Había un hombre rico…”

‎”Originariamente, la voz designaba lo que queda situado «más abajo» o «inferior» al espectador. Así pues, la palabra «infierno» originalmente no comunicó ninguna idea de calor o tormento, sino simplemente la de un lugar «más abajo» o «inferior», de modo que su significado era muy similar al del she’ól hebreo.” – Enciclopedia Larousse (1981, vol. 5, pág. 5201).

En general el cielo y el infierno cristiano son una adaptación del Hades de la mitología griega, siendo Los campos Eliseos el cielo y el Tártaro el infierno.

3. En el libro de Apocalipsis

Tras una investigación de científicos y antropológos, difundida por la cadena Discovery Channel,en la que hallaron antiguas escrituras en el medio Oriente , confirmaron que la profecía del Lago de Fuego, descrita por San Juan en el libro Apocalipsis, se refería a la ciudad de Roma, cuando esta se incendió con la invasión de los germanos y al decir que allí serán arrojados la bestia y el falso profeta se refería a los emperadores romanos. Investigaciones sobre descubrimientos relativamente recientes como los Papiros de Oxirrinco, que constituyen una de las colecciones manuscritas más importantes, actualmente en el Ashmolean Museum de Oxford, han confirmado que el número representado en el original del Apocalipsis de Juan en realidad fue el 616. Aunque ya se sabía que la variante de 616 existía, puesto que autores como San Ireneo lo mencionan. El descubrimiento de su original griego sugiere que la primera redacción delApocalipsis de Juan debió de haber contenido el número 616 para referirse al nombre de una persona a quienes los cristianos denunciaban como enemigo.

Una teoría al respecto se basa en que los romanos expresaban los números con letras con distinto valor. Así, la cifra 666 es, en numeración romana, DCLXVI. Este acrónimo vendría a significar: Domitius ( o Domitianus) Caesar Legatos Xti Violenter Interfecit, que traducido es: Domicio (o Domiciano) César mató vilmente a los enviados de Cristo. Domicio es el nombre del emperador Nerón antes de ser adoptado por el emperador Claudio como hijo suyo. La cifra apunta a Nerón o al emperador Domiciano, famosos ambos por sus persecuciones a los cristianos, como el Anticristo.

El que San Ireneo y luego investigaciones modernas, indiquen que el la cifra de la bestia es 616, y no 666, supone eliminar la L de Legatos, con lo que el acrónimo significaría: Domicio (o Domiciano) Cesar mató vilmente a Cristo que hace que el sentido de la frase sea más genérico pero sigue apuntando a Nerón o a Domiciano como los responsables de los males de los cristianos.

4. Padres de la Iglesia

Durante los primeros cinco siglos de cristianismo se propuso que la pena del “INFERNUS” era solo temporal. Pero en el segundo Concilio de Constantinopla (543 DC) se declaró que los sufrimientos del infierno eran eternos.  El cristianismo primitivo aceptaba la idea de la reencarnación. Fue hasta este mismo Concilio cuando se consideró la reencarnación como herejía, inducida por el Emperador Justiniano declarando anatema este concepto.En el primer concilio de Letrán (1123 DC) se impuso como dogma de fe la existencia del infierno, amenazando con la condena a prisión, el tormento y hasta con la muerte quienes lo negasen. Y en el concilio de Florencia (1442 DC) se declaró que cualquiera que estuviese fuera de la Iglesia Católica caería en el fuego eterno.

5. Reencarnación en el Judaismo y el Cristianismo

Es posible que los Tanaim, que  aparecieron en Jerusalén en el siglo III a.C., y que luego fueron aclamados como los antecesores espirituales de los cabalistas medievales, puedan haber enseñado nociones sobre la reencarnación. En la época de Jesucristo habían tres sectas filosóficas entre los judíos: los esenios, los fariseos y los saduceos. La doctrina de los saduceos era que las almas mueren con los cuerpos. Pero tanto los esenios como los fariseos creían en el renacimiento. En el hasidismo, otro movimiento místico relacionado con la cábala, la reencarnación llegó a ser una creencia universalmente aceptada. Los antiguos judíos estaban siempre esperando la reencarnación de sus grandes profetas. Moisés era, en su opinión, Abel, el hijo de Adán; y su Mesías iba a ser la reencarnación del propio Adán, que ya había vuelto por segunda vez como David. En el evangelio de Mateo se sugiere que Juan el Bautista es la reencarnación de Elias (Mateo, 11: 11-15, Mateo, 17: 9-13). La declaración de Mateo 17 se repite en Marcos 9: 9-13, pero omitiendo el nombre de Juan. También hay alusiones acerca de la reencarnación en el Evangelio según San Juan. Cuando los discípulos vieron a un hombre ciego de nacimiento, se preguntaron en voz alta quién había pecado, si él mismo o sus padres (Juan, 9: 1-3). Si hubiera sido él, tendría que haber pecado en una vida anterior.

Los cristianos que enseñaron la preexistencia del alma llegaron a ser conocidos como los preexistiani. Uno de los primeros Padres de la Iglesia y miembro de los preexistiani era Justino Mártir (100-165 d. C). En su Diálogo con Trifón enseñó que las almas humanas habitan más de un cuerpo en el transcurso de su peregrinaje por la Tierra, pero que no pueden recordar sus existencias anteriores. Las nociones acerca de la reencarnación eran comunes también en el entorno gnóstico en el que se desarrolló el cristianismo. Aunque las tendencias gnósticas fueron puestas bajo sospecha y finalmente condenadas por parte de la Iglesia, sus enseñanzas fueronuna opción importante para las primeras generaciones de cristianos. Todos los gnósticos cristianos creían en la reencarnación. San Gregorio de Niasa (257-332 d. C.) subrayó en sus escritos el principio deque la vida espiritual no es una vida de perfección estática, sino de progreso constante.

El caso de Orígenes (185-254 d. C.) merece especial atención. No sólo fue sin lugar a dudas el estudioso bíblico más grande de su época, así como la mente filosófica más original, sino que su nombre siempre ha sido asociado con la reencarnación. Fueron los anatemas contra sus enseñanzas en el concilio de Constantinopla, en el año 553, los que dieron lugar a la desaparición total de ese concepto.

6. El diablo

El cristianismo actual, al igual que la mayoría de religiones a través de la historia, ha sostenido la idea de una fuente externa y sobrenatural del mal en el mundo. Usando una telaraña de pasajes bíblicos, especulaciones, creencias, fabulas, arrancados de sus contextos, se ha intentado dar evidencia a esta idea pre concebida, que no tiene ningún origen real dentro de la realidad humana. La imagen que se ha creado es de un ángel que habiéndose rebelado contra Dios en el cielo, fue lanzado a tierra junto con sus aliados, los demonios.

Lucifer o Luzbel significa el “Lucero del Alba”, la “Estrella de la Mañana”, el “Portador de Luz” –del latín “lux” (luz) y “fero” (llevar). Su referencia astronómica es el planeta Venus, en la época del año que puede ser visto como la luz más brillante cerca del horizonte antes del amanecer, o después del atardecer. Esta palabra fue empleada por San Jerónimo en la elaboración de la Vulgata, la versión en latín de la Biblia para traducir el término hebreo Helel ( resplandeciente) de un texto de lsaías. En el manuscrito hebreo leemos: “Cómo caíste helel ben shachar” cuya traducción es; “Cómo caíste Helel (brillante) hijo de la mañana. Esta frase alude literalmente al planeta Venus. Estos comentarios se refieren a la vanidad y la soberbia del rey de babilonia cuando lo describe como “Helel ben shachar” brillante hijo de la mañana, hijo del amanecer, hijo de la aurora. La de San Jerónimo fue una elección meditada, que buscaba conciliar los distintos sentidos que, según algunos el texto hebreo, parecía contener. Y es que, ya en aquella época, algunos “Padres de la Iglesia” habían creído encontrar en aquellas palabras la descripción de la caída de Satanás.

Hasta aquel entonces Lucifer, también conocido como Heósforo, era tan sólo un dios menor de la mitología grecorromana, un hijo de la diosa Aurora que nada tenía que ver con las tradiciones judías o cristianas. Su condición de descendiente de los dioses influyó en la elección que realizó San Jerónimo.

Los términos “diablo” y “satanás” en las lenguas originales de la Biblia son palabras comunes que significan “enemigo”, “adversario” y “calumniador”. Si se estudia el uso de los términos originales “diabolos” y “satan”, se verá que no se usan para hablar de un personaje en especial, sino que hacen referencia a toda un gama de personas a través de las escrituras. Incluyen ángeles haciendo la voluntad de Dios (el que se oponía a Balaam), enemigos de Salomón, los judaizantes que atacaban a Pablo, y hasta Dios mismo es descrito como un ‘satan’ cuando le estaba siendo un adversario a la nación de Israel.

Satanás viene del latín Satāna, y éste a su vez del arameo הַשָּׂטָן, ha-shatán, “adversario, enemigo, acusador”. Aunque luego se le menciona como un espía errante de Dios sobre la Tierra, el sentido primario, de la raíz שטן (štn, “impedir, hostigar, oponerse”), sería simplemente el de “enemigo”.

El judaísmo no identificaba a Satanás con el demonio Lucifer. En los documentos no canónicos del Antiguo Testamento, Satán es llamado frecuentemente Belial; igualmente la mensión y definición del oponente del Dios Yahveh, puede encontrarse en la Biblia; en la que se mencionan los términos Belial (Gn 1, 28-29) o Belcebú (Mc. 3, 20-30). Del mismo modo, algunos sugieren que los nombres Semyazza y Azazel serían otro nombres para Satanás.

Todos los pasajes que tradicionalmente se han usado para comprobar la existencia del ángel caído son ejemplos del resultado adverso de arrancar unos pocos versículos y sacarlos de contexto, para torcer lo que dicen. Todos estos pasajes son altamente metafóricos o proféticos, y ninguno de ellos pretende estar describiendo algo que literalmente sucedió antes de la creación.

Tomando a Ezequiel 28 por ejemplo:  ”Tú eras el dechado de la perfección, lleno de sabiduría y de espléndida belleza. En el Edén, jardín de Dios, vivías. Innumerables piedras preciosas adornaban tu manto: rubí, topacio, diamante, crisólito, piedra de ónice, jaspe, zafiro, carbunclo y esmeralda; de oro era el borde de tu manto, de oro las incrustaduras, todo a punto desde el día en que fuiste creado. Como un querubín protector yo te había puesto en el monte santo de Dios. Eras perfecto en tus caminos desde el día en que fuiste creado, hasta que apareció en ti la iniquidad. Con el progreso de tu tráfico te llenaste de violencia y pecados; y yo te he arrojado del monte de Dios y te he exterminado, oh querubín protector, de entre las brasas ardientes. Tu corazón se había engreído por tu belleza. Tu sabiduría estaba corrompida por tu esplendor. Y Yo te he derribado en tierra y te he presentado como espectáculo a los reyes”.

Este versículo de Ezequiel está lleno de simbolismo y es un error tomarlo literalmente. Esta es una alusión al Rey de Tiro, una de las ciudades principales de Fenicia, una ciudad pagana que bordeaba Canaán al noroeste. El gobernador pagano se había exaltado al estatus de “un dios”, y había manifestado su arrogancia de una manera extendida, en medio de las riquezas que había acumulado. Se describe la administración inicial del rey comparándola con el “Edén”, el mismo “huerto de Dios”. Se describe gráficamente el régimen con piedras preciosas resplandecientes. Pero el poder y las riquezas del rey le corrompieron; la injusticia le consumió. Él se hizo violento y egoísta. La figura del “Edén” se utiliza por que existe algo de paralelismo entre el realto de la “caída del hombre” y la “apostasía” de este gobernador humano.

El mito del diabo sobreviviría luego al paso de las edades y muchas leyendas medievales se nutrirían de estas ancestrales raíces, creando relatos de gran belleza y simbolismo, pero Isaías, su autor primigenio, sabía muy poco de mitología clásica. Sus fuentes pertenecían a un ámbito cultural muy diferente y el fondo de sus palabras reflejaba un drama que nada tenía que ver con batallas cósmicas entre ángeles, pero sí de luchas entre dioses mitológicos.

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