EL PALACIO DE BELLAS ARTES

Momentos estelares del Palacio de Bellas Artes

A 110 años del inicio de su construcción y a 80 de su apertura, evocamos algunos de sus episodios más significativos para la cultura en México.

México

La vida en torno del Palacio de Bellas Artes no ha sido todo color de rosa: se comenzó su construcción con la idea de terminarlo para el centenario de la Independencia, pero tardó casi tres décadas su inauguración; debido al peso del mármol, el edificio ha tenido que sufrir distintas intervenciones para evitar, en lo posible, su hundimiento y apenas en 2010 sufrió un proceso de restauración polémico, que no dejó satisfechos a los especialistas.

Sin embargo, por sus escenarios han pasado algunos de los artistas y agrupaciones más importantes a escala nacional e internacional a lo largo del siglo XX: María Callas, Plácido Domingo, Luciano Pavarotti, José Carreras, Jessye Norman; músicos, compositores y directores de orquesta, como Giuseppe Di Stefano, Mstislav Rostrópovich, Yo-Yo Ma, Ravi Shankar, Evgeny Kissin, Philip Glass o Zubin Mehta; los bailarines Rudolph Nureyev, Pina Bausch y Julio Bocca, además de orquestas y ballets emblemáticos desde su inauguración hasta nuestros días.

Por supuesto, también ha sido escenario para los grupos artísticos del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), como la Orquesta Sinfónica Nacional, Compañía Nacional de Danza, Ópera de Bellas Artes y Compañía Nacional de Teatro, por mencionar algunos, amén de que tanto en la parte administrativa como en la artística han estado creadores mexicanos fundamentales en la vida cultural y artística de nuestro país.

Las paredes del Palacio de Bellas Artes son, incluso, verdaderas obras de arte, en la que están representados algunos de los muralistas más importantes de México, como David Alfaro Siqueiros, Jorge González Camarena, Roberto Montenegro, Manuel Rodríguez Lozano, José Clemente Orozco, Rufino Tamayo y Diego Rivera.

Apenas unos cuantos trazos de todo lo que ha sido la historia del recinto, no exenta de polémica, de ahí las dificultades para señalar unos cuantos momentos estelares de los cientos, quizás miles, que ha albergado a lo largo de ocho décadas de historias: en unos se coincidirá, en otros no y muchos más se quedarán afuera, pero ello refleja la riqueza de un espacio que ha visto pasar una parte de lo mejor del arte y la cultura del siglo XX.

Parte de esa memoria se preserva en el Acervo Histórico del Palacio de Bellas Artes, el cual abrió  sus puertas a MILENIO para contribuir a este recuento con sus imágenes que resguarda en folletos y programas de mano, así como en publicaciones editoriales.

Hasta el momento en el edificio La Nacional se preservan más de mil 200 fotografías,  640 cintas de grabaciones y alrededor de 3 mil documentos entre programas de mano catalogados, notas hemerográficas,  grabaciones, libretos y carteles, según explican Silvia Carreño y Beatriz Maupomé,  titular y coordinadora del  del Acervo Histórico, respectivamente.

 La primera noche

La construcción del Palacio de Bellas Artes se había encargado en 1904 al arquitecto italiano Adamo Boari, quien no alcanzó a ver terminada su obra; cuando el país recuperó la estabilidad en términos económicos y sociales, la edificación se reanudó pero ya bajo la batuta del arquitecto Federico Mariscal.

La historia documentada en los diarios, refiere que el recinto lo inauguró de manera oficial hasta el sábado 29 de septiembre de 1934, el entonces presidente Abelardo L. Rodríguez —pese a que estaba prevista que abriera sus puertas en el 1910,  con motivo de la celebraciones del Centenario de la Independencia—. El público presenció el montaje de la obra La verdad sospechosa, comedia en tres actos de Juan Ruiz de Alarcón, con la actuación de la primera actriz, María Teresa Montoya.

El “agudo de México”: María Callas

Sucedió en 1950 y no está tan plasmado en alguna publicación, como podría pensarse: la presentación de la diva italiana con Aída transcurría sin mayores sobresaltos, incluso con cierto desdén del público hacia la soprano, hasta que se vio casi obligada a dar lo mejor de sí, en especial luego de que uno de sus acompañantes sostenía agudos en franco reto a su capacidad, por lo que le sugirieron sostener un Mi bemol sobreagudo, en homenaje a Ángela Peralta, al principio ella se resistió porque no estaba indicado en la partitura, pero cuando finalmente se decide y lo intercala con una voz proverbial, el público enloqueció y por supuesto le brindó una gran ovación. Se trata de uno de los momentos estelares hasta para María Callas, quien estaba destinada a convertirse en la “soprano absoluta del siglo”.

El canto de Diego Rivera

Fernando Galicia, quien empezó a trabajar en el Palacio de Bellas Artes dos años antes de que se inaugurara, contaba que el muralista Diego Rivera acostumbraba pintar por las noches y que al final de su jornada, tenía un gusto muy especial: cantaba “La Internacional” el himno del Partido Comunista. El maestros Galicia, quien murió apenas hace dos años, antes de festejar su centenario de vida, fue testigo de la práctica vocal del pintor mexicano, ya que era el encargado de apagar todas las luces del recinto. Hay fotografías dentro del acervo del Palacio de Bellas Artes donde el artista aparece incluso comiendo frente a su obra mural.

Los carros de golf para Pavarotti

Uno de los infaltables en el Palacio de Bellas Artes fue Luciano Pavarotti, pero la anécdota que lo hace recordar se dio durante su última visita a nuestro país, ya con un estado de salud un tanto resquebrajado, al punto de que no podía caminar ciertos pasos sin sofocarse, por lo cual se debieron usar hasta dos carros de golf que recorrieron algunos pasillos del recinto para trasladarlo hasta la terraza, donde saludó a más de cinco mil personas que no lograron ingresar al recinto para su presentación, pero que apreciaron su presentación desde la explanada del recinto cultural.

Juan Gabriel en Bellas Artes

De las presentaciones más polémicas que se encuentran dentro del imaginario colectivo, están las tres series de conciertos del cantautor Juan Gabriel en el Palacio de Bellas Artes. Su presencia en el máximo recinto cultural ha generado enormes críticas debido a la comercialización realizada y a las millonarias ganancias del artista y las disqueras. Lo que dejó ver que el máximo recinto cultural se renta al mejor postor, como al cantante Luis Miguel quien realizó aquí un videoclip, al igual que Alejandro Fernández.

Lola Beltrán por Carlos Fuentes

No obstante, otros conciertos de música popular ofrecidos anteriormente por Pedro Vargas y Lola Beltrán no causaron críticas. De hecho, el espectáculo que ofreció Lola Beltrán para conmemorar 40 años de carrera artística, fue respaldado por el escritor Carlos Fuentes, quien escribió el texto de presentación en el programa de mano.

“Los antiguos mexicanos daban a su emperador el título de Tlatoani: el señor de la gran voz. Lola Beltrán, en el México moderno, es la señora de la gran voz, la emperatriz de una palabra que nuestras mujeres han conquistado poco a poco.

“Yo, que me he pasado la vida viviendo y escribiendo y amando y viajando con la voz de Lola Beltrán siempre cerca de mí, en un disco, en una onda, en la cinta de la memoria sobre todo, les digo a ustedes que esta mujer rompe el silencio o respeta el silencio para que su canto se escuche en varias dimensiones”. 

Agencia funeraria

Sin estar dentro de los propósitos por los que fue creado, el Palacio se consolidó con el paso de los años en el escenario para ofrecer el último adiós a distintos creadores: desde Frida Kahlo, hasta Cantinflas y más recientemente Octavio Paz, Carlos Monsiváis, Carlos Fuentes y Gabriel García Márquez, con uno que otro personaje que causó controversia, como cuando sus puertas se abrieron para despedir al compositor Roberto Cantoral, o a los actores María Félix, Carmen Montejo o Joaquín Cordero.

La despedida de Frida Kahlo

De los artistas que han recibido homenaje de cuerpo presente, el que más se recuerda, por la polémica que suscitó, fue el de Frida Kahlo. Tras ser velada en el Palacio de Bellas Artes su féretro fue cubierto con la bandera del Partido Comunista, la bandera roja con la hoz y el martillo, por ese “atrevimiento” el director del INBA, de aquel entonces, Andrés Iduarte  fue removido de su cargo, debido a que el comunismo no era bien visto. Acudieron a despedirla, entre otros, José Clemente Orozco, David Alfaro Siqueiros y el propio presidente Lázaro Cárdenas.

Plácido Domingo

Son emblemáticas las actuaciones del tenor Plácido Domingo en el Palacio de Bellas Artes, pero la sorpresa que resguarda el Acervo Histórico de este recinto es invaluable, preserva  dentro de sus tesoros, un programa de 1959 donde aparece muy joven integrando el reparto de las óperas Rigoletto y Diálogo de Carmelitas, cuando todavía no obtenía los papeles protagónicos.

La poesía en el Palacio de Mármol

El poeta Jaime Sabines ofreció un maratón poético en marzo de 1996 cuando se le rindió un homenaje nacional en la Sala Principal del Palacio de Bellas Artes. Embargado por la emoción Sabines ofreció un legendario recital poético, ante un público que abarrotó el lugar tan sólo para verlos y escucharlo, Apenas cuando inició a recitar Los amorosos, una estruendosa ovación lo interrumpió.

Celebrando  a Marx

Para la izquierda mexicana, el Palacio de Bellas Artes ha jugado un papel preponderante en dos ocasiones: la primera en enero 1947, cuando Vicente Lombardo invitó a las principales corrientes de izquierda para discutir los “Objetivos y táctica de lucha del proletariado y del sector revolucionario de México en la actual etapa de la evolución histórica del país”, conocida como la mesa redonda de los marxistas.

En marzo de 1983 se celebró en el recinto el centenario de la muerte de Karl Marx, algo que sorprendió hasta a los mismos militantes, “pronto la capacidad del foro resultó insuficiente y los asistentes empezaron a invadir balcones y zonas reservadas. En un gesto desesperado y heroico, los empleados de Bellas Artes abandonaron la lucha contra la multitud y se concentraron en la defensa del palco presidencial”, escribió en su momento Christopher Domínguez Michael.

“Desde otros palcos, políticos de la izquierda insultaban a los oradores de vez en cuando e intercambiaban alegres obscenidades con amigos y camaradas. Una mujer reclamó a voz en cuello la ausencia de mujeres en el presídium. Los músicos fueron insultados, consignas de John Lennon reeditadas. Al final, La Internacional fue ignorada”.

Estos han sido algunos de los momentos que han marcado los 110 años del inicio de la construcción y los 80 de la apertura del Palacio de Bellas Artes.

Alma, huesos e historias del Palacio de Bellas Artes

El máximo recinto cultural del país fue inaugurado en 1934, luego de más de tres décadas de retraso; MILENIO realizó un recorrido por su entraña.

México

Caminar por los sótanos y los rincones menos conocidos del máximo recinto cultural del país, diseñado en 1904 por el arquitecto italiano Adamo Boari, y concluido 30 años después por el arquitecto mexicano Federico Mariscal, es una experiencia única. MILENIO visitó el lugar y ahora muestra esos espacios para que el público conozca este magno escenario tras bambalinas.

Federico Emery, subgerente técnico del Palacio de Bellas Artes, muestra los caminos por los que solo transitan los privilegiados: los integrantes del equipo técnico y la tramoya, que son capaces de dar vida a los sueños de los coreógrafos, bailarines, directores, cantantes, músicos y escenógrafos. Son los magos que logran convertir el escenario lo mismo en un bosque que en una playa o un reino fantástico.

El público que viene al Palacio de Mármol solo ve las presentaciones, y no sabe todo el esfuerzo y las horas de trabajo que hay detrás de las funciones de danza, ópera y teatro, así como de los conciertos y recitales. Un montaje implica ensayos, reuniones y cumplir con la ficha técnica de las necesidades de los grupos y compañías, entre otros aspectos.

“Para responder a sus requerimientos, estamos bien equipados y a la vanguardia a nivel técnico, pues todo ya está automatizado. Contamos además con un gran equipo de profesionales en todas las áreas: audio, iluminación, vestuario, maquillaje, tramoya y mecánica teatral”, precisa.

En las entrañas del recinto José Amado Castillo, jefe del área de Mecánica Teatral, señala el lugar en el cual se encuentran cada una de las partes de la concha acústica que le permite al foro, en tan solo unos minutos, convertirse en una extraordinaria sala de conciertos para albergar lo mismo a una orquesta sinfónica y a un cuarteto, que a un afamado solista.

Asimismo, dos de los departamentos que pocas veces aparecen en primer plano son los de vestuario y maquillaje, donde se han registrado singulares historias. En este último, la señora Teresa Quevedo, jefa del Departamento de Maquillaje, quien trabaja en el máximo recinto cultural desde hace 34 años, comparte una de las tantas anécdotas que ha protagonizado.

“Cuando en una ocasión se iba a presentar el mimo francés Marcel Marceau en el Palacio de Bellas Artes, me dio un par de pelucas para que se las arreglara, y pues yo les di champú y las peiné. Cuando las vio, su rostro se descompuso porque eso no era lo que él quería, pues su caracterización era distinta; de momento se enojó, pero enseguida le restó importancia a lo sucedido”, relata todavía con un poco de vergüenza.

Conmemoración

Para celebrar los 80 años transcurridos desde que el Palacio de Bellas Artes abriera sus puertas al público se pensó en preparar un programa especial, ya que se trata de conmemorar un espacio que se ha convertido en el emblema de la cultura en México, refiere Sergio Ramírez Cárdenas, subdirector general del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA).

“El Palacio es efectivamente una referencia cultural. En estos 80 años se ha ganado un lugar en la historia del arte a nivel nacional e internacional. Se ha posicionado como el emblema de la cultura y de la excelencia; por aquí han pasado todas la expresiones artísticas, todas las corrientes estéticas, de lo más vanguardista y audaz hasta lo más tradicional”, dice.

“El 28, 29 y 30 se septiembre vamos a tener grandes actividades en el Palacio de Bellas Artes y en sus alrededores”, detalla.

El domingo 28 tendrá lugar una gran intervención artística en toda la explanada del Palacio de Bellas Artes y la Alameda Central.

Ese día, adelanta el funcionario, el Ballet Folklórico de Amalia Hernández dará una función especial, distinta a la que realiza de forma común. Estará la Orquesta Sinfónica Nacional y tendrá una participación especial la Compañía Nacional de Danza con el estreno de la coreografía Sueño de una noche de verano.

El lunes y martes se llevará a cabo el concierto conmemorativo en la Sala Principal del Palacio de Bellas Artes, con la Orquesta Sinfónica Nacional y los solistas de la Ópera Metropolitana de Nueva York, bajo la batuta del director orquestador Carlos Miguel Prieto. En esta ocasión se realizará el estreno mundial de Fanfarria y fantasía para orquesta. Después se tocará la Novena Sinfonía de Beethoven para piano, coro y orquesta, donde está prevista la actuación del pianista Jorge Federico Osorio.

La voz de la historia

José Daniel Juárez, coordinador de Relaciones Públicas del Palacio de Bellas Artes, es el responsable de dar las visitas guiadas por lo que llama “la catedral de la cultura en México”.

Cuenta que a principios del siglo XX, el entonces presidente Porfirio Díaz tenía un proyecto arquitectónico para la construcción de un teatro que conmemorara el centenario de la Independencia. Se lanzó una convocatoria a nivel internacional y resultó elegido el arquitecto italiano Adamo Boari. Este teatro vendría a sustituir al antiguo foro que se encontraba en las calles de Filomeno Mata y 5 de mayo.

Para 1904 inició la accidentada construcción, que se concluyó 30 años después; el encargado del proyecto sería un alumno de Boari, Federico Mariscal, quien retomó el arte decorativo y lo mezcló con elementos mexicanos. “En la Sala de Espectáculos se aprecian en los barandales figuras de magueyes, tunas, espigas de trigo y el escudo nacional”.

El Palacio de Bellas Artes fue inaugurado el 29 de septiembre de 1934 por el entonces presidente Abelardo L. Rodríguez. Se tocó el Himno Nacional bajo la batuta de Carlos Chávez, quien después ejecutó suSinfonía Proletaria.

Por la noche se interpretó otro programa: la Pastoral, de Beethoven, y se presentaría por primera vez la obra de teatro La verdad sospechosa, de Juan Ruiz de Alarcón, con la actuación de María Teresa Montoya e Isabela Corona.

Y así quedaría concluido ese proyecto, cuya construcción estaba programada para finalizar en cuatro años, pero que finalmente se llevó más de tres décadas.

Espléndido telón

La sala principal del Palacio de Bellas Artes cuenta entre sus tesoros con el telón de Tiffany que separa el escenario de las butacas y el público. No toda la gente lo sabe, pero esa cortina tiene una función muy práctica: es un aislante. Es un blindaje para evitar que algún fenómeno importante, ya sea provocado por el agua o el fuego, llegue a afectar el espacio. Se puede decir que es una cortina seguridad, explica Sergio Ramírez Cárdenas, subdirector general del INBA.

El imponente telón, que al mismo tiempo es un vitral, cumple con una función decorativa: es el emblema de este recinto, con sus coloridos cristales que forman un paisaje muy representativo de nuestro país: la imagen de los volcanes del Popocatépetl y el Iztaccíhuatl.

En 1910 la Casa Tiffany de Nueva York realizó el telón de cristal. Está integrado por 206 tableros que contienen más de un millón de piezas de cristal opalescente, lo que lo convierte en una obra de gran valor artístico, única en el mundo.

Es una pieza con un armazón de acero de doble pared, revestido por la parte que da al foro con láminas acanaladas, y por el lado de la sala, con cristal. Tiene un peso de más de 20 toneladas y fue concebido por el propio Adamo Boari.

Esta cortina ha sido testigo de grandes funciones en el Palacio de Bellas Artes, como las presentaciones de figuras como María Callas, Luciano Pavarotti, Plácido Domingo, Lang Lang, Philip Glass, Rudolph Nureyev, Maurice Béjart y Alicia Alonso, entre muchos otros.

Trayectoria fulgurante

1901 Se plantea la edificación de un nuevo Teatro Nacional. El arquitecto italiano Adamo Boari presenta el proyecto, que se llevaría cuatro años y un presupuesto de 4 millones 190 mil pesos.

1904 Inician los trabajos de excavación en terrenos aledaños a la Alameda Central de la Ciudad de México.

1905 El presidente Porfirio Díaz pone la primera piedra de la obra.

1908 Se registran los primeros hundimientos de la construcción, debido a los suelos inestables sobre los que se erige el edificio.

1911 Son inyectadas 198 toneladas de concreto en un intento por corregir la inestabilidad del terreno.

1912 Se coloca la cúpula, además de las esculturas del drama, la tragedia y el arte lírico, rematadas por el águila nacional.

1916 El arquitecto Adamo Boari abandona el país, tras agravarse la situación del país por la Revolución Mexicana.

1917-1930 La edificación del inmueble está suspendida, pero se intenta utilizarlo como cinematógrafo y espacio para diversas ferias.

1928 Muere Adamo Boari.

1931 Se retoma la obra.

1932 La esencia del proyecto cambia y se decide que este espacio pase a ser el Palacio de Bellas Artes.

1934 El recinto es inaugurado por el presidente Abelardo L. Rodríguez. Su costo total fue de 30 millones de pesos. Acuden al acto personalidades como Esperanza Iris y Dolores del Río.

1987El Palacio de Mármol es declarado monumento artístico, y el Centro Histórico, donde se encuentra, es declarado por la Unesco Patrimonio de la Humanidad.

2014 Se presentan grandes espectáculos de danza, teatro y música para conmemorar los 80 años de la apertura del recinto. Se espera la presencia del presidente de la República,  Enrique Peña Nieto, al concierto conmemorativo que se realizará el 29 de septiembre.

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